Tienes la ficha completa. Horario, teléfono, dirección, la web. Y cuatro fotos: el logotipo, dos del local vacío hechas con el móvil a contraluz y una del cartel de la entrada.
El de la calle de al lado tiene doce, se ve la gente dentro, se ve lo que vende y se ve la puerta. Y a igualdad de reseñas, la gente entra en esa.
Las fotos de la ficha no son decoración: son lo último que alguien mira antes de decidir. Y hay cinco que hacen la mayor parte del trabajo.
Las cinco que no pueden faltar
Por orden de lo que la gente mira:
- La fachada, de frente y de día. Es la foto con la que alguien te reconoce al llegar. Tiene que verse el nombre y la puerta.
- El interior desde la entrada, como si acabaras de entrar. Contesta a «¿cómo es esto por dentro?».
- Lo que vendes, de cerca. Un plato, una pieza, el trabajo terminado. Una sola cosa bien iluminada, no el escaparate entero.
- Alguien trabajando. Una persona trabajando dice que el negocio está vivo mejor que cualquier texto.
- El detalle que te distingue: el horno, el sillón, la máquina, la terraza. Lo que alguien recordaría al contárselo a otro.
Con esas cinco bien hechas se va más lejos que con treinta mediocres.
Lo que hace que una ficha parezca cerrada
Cuatro cosas que dan la impresión contraria a la que buscas:
Solo el logotipo. Una ficha cuya única imagen es un logo parece de una empresa que no tiene local. Si vendes en la calle, eso cuenta doble.
Fotos de noche con la persiana bajada. Pasa mucho, porque es la hora en la que el dueño está libre. Y transmite exactamente eso: cerrado.
Fotos de hace seis años. Si has reformado, si has cambiado el rótulo o si la carta es otra, las fotos viejas generan la queja de «no era como en las fotos».
Capturas y carteles con texto. Una imagen que es un cartel con letras no aporta nada a quien está decidiendo, y ocupa el sitio de una que sí.
Cómo hacerlas con el móvil
No hace falta cámara. Hace falta luz y no tener prisa:
- De día y con luz natural, y si el local es oscuro, enciende todo.
- La luz detrás de ti, nunca de frente: a contraluz sale la silueta y el resto negro.
- Horizontal para espacios y vertical para producto y personas.
- Limpia el objetivo antes. Es medio segundo y es la causa de la mitad de las fotos borrosas.
- Sin filtros ni marcos. Lo que se busca es que se parezca a la realidad.
Y quita antes lo que sobra del encuadre: una caja, un cubo, un cable. Se ve más de lo que uno cree.
Cada cuánto subir fotos nuevas
Una ficha con fotos de todos los meses parece un negocio en marcha. Una con todas subidas el mismo día de hace tres años, no.
Con subir dos o tres al mes basta, y no hace falta inventarlas: lo que se ha hecho esa semana, el cambio de temporada, algo nuevo que ha entrado. Y se pueden borrar las que ya no representan al negocio.
Las fotos de los clientes
Los clientes también suben fotos, y esas salen antes que las tuyas. No se pueden borrar, pero sí se puede pedir que se quite una que incumpla las normas, que es un trámite y tarda.
Lo que de verdad funciona es lo otro: si subes fotos buenas y con frecuencia, las tuyas ganan peso. Y si una foto de cliente muestra algo que estaba mal y ya has arreglado, la mejor respuesta es subir la foto de cómo está ahora.
Un aviso sobre las personas
Si en una foto se reconoce a un cliente, hace falta su permiso: una ficha de Google es publicación abierta. Con los empleados, lo mismo, y conviene tenerlo por escrito aunque sea en un mensaje.
La alternativa que evita el problema: fotos donde las personas salen de espaldas, de lejos o solo las manos trabajando. Transmiten lo mismo y no comprometen a nadie.
¿Cuántas fotos hay que poner?
Mejor cinco buenas que treinta mediocres: fachada de día, interior desde la entrada, lo que vendes de cerca, alguien trabajando y el detalle que te distingue.
¿Vale con poner el logotipo?
No: una ficha cuya única imagen es un logo parece de una empresa sin local. El logo va en su sitio, pero no sustituye a las fotos del negocio.
¿Hace falta una cámara buena?
No. Hace falta luz de día, la luz detrás de ti y no de frente, el objetivo limpio y sin filtros. Con eso el móvil sobra.
¿Cada cuánto conviene subir fotos?
Dos o tres al mes mantienen la ficha con aspecto de negocio en marcha. Todas subidas el mismo día hace tres años dan la impresión contraria.
¿Puedo borrar las fotos que suben los clientes?
No directamente: solo se puede pedir que se retire una que incumpla las normas, y tarda. Lo que sí funciona es subir fotos buenas con frecuencia para que las tuyas ganen peso.
¿Puedo publicar fotos con clientes dentro?
Solo con su permiso, porque una ficha de Google es publicación abierta. Lo que evita el problema es fotografiar a las personas de espaldas, de lejos o solo las manos trabajando.
📚 Te puede interesar